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Mi experiencia en este "instituto" mientras trataba de estudiar FPB de Informática ha sido una auténtica catástrofe. Desde el principio, llegué con ilusiones y entusiasmo por estudiar algo que me apasionaba, pero me encontré en un auténtico infierno donde los profesores parecen más interesados en cobrar que en enseñar. La gestión de la convivencia es un desastre total, con partes injustificados y expulsiones a diestro y siniestro a todo el mundo por las razones más absurdas.
Intentar hablar con el director o el jefe de estudios para resolver problemas es una tarea imposible. Siempre te esquivan o te dan excusas de todo tipo para no abordar los problemas, y por eso muchas cosas de las que pasan, pasan.
Uno de los profesores de educación física es particularmente problemático. En lugar de enseñar, se dedica a faltar el respeto a los alumnos, hablar de política y religión, e incluso llega al extremo de empujar físicamente a compañeros en varias ocasiones. He sido testigo de cómo menosprecia a algunos alumnos, incluyéndome a mí, diciendo que no vamos a llegar a nada y que sería mejor que nos fuéramos del centro cuanto antes para que no nos viera mas y seamos todos felices. En otras ocasiones, me ha insultado a mi y a otro compañero verbalmente, incluso frente a toda la clase, y cuando se le confronta, niega todo y el mismo director diciendole lo que pasó lo pasa por alto. Esta situación afecta gravemente nuestra experiencia educativa y es completamente inaceptable.
Este centro educativo es un completo desastre. La mayoría de los profesores no están interesados en ayudar a los estudiantes, sino en desanimarlos. La falta de respeto hacia los alumnos y la incapacidad para resolver problemas demuestran una clara falta de compromiso por parte de la administración y el personal docente.
A principio del curso, teníamos la libertad de utilizar ya sea portátiles, tablets o móviles como herramientas de trabajo en clase y no había ningún problema. Pero cambió con la llegada de una nueva ley a nivel de toda Canarias, que supuestamente prohibía todo tipo de dispositivos móviles o portátiles, incluso como herramientas de trabajo según ellos. El problema es que nos incentivaban a utilizar los ordenadores de clase, que anteriormente eran bastante buenos, pero los retiraron con la excusa de que se estaba haciendo mal uso de ellos, cuando en realidad estaban en muy buen estado, excepto por un monitor y un ratón. En su lugar, pusieron ordenadores prehistóricos con Linux que iban lentos o hasta algunos directamente ni encendían y cuyos periféricos funcionaban a veces sí y a veces no. La queja es que no podíamos trabajar de ninguna manera, ya que funcionaban 2 o 3. Hubieron alumnos específicos que comenzaron a utilizar sus propios portátiles y móviles, aunque estaba prohibido, y se amenazaba con partes y expulsiones directas, muchos profesores pasaban por alto eso, mientras que si otro estudiante hacía lo mismo con la misma intención, era expulsado directamente, llegando incluso a acumular varias expulsiones de un día, 5 o hasta 7. Esta falta de coherencia y el trato totalmente discriminatorio solo empeoraron la experiencia, y como ya dije, no podías hablar nada con el director o cargos similares contándoles lo que pasaba porque no te hacían ningún caso.
La cafetería del instituto también deja mucho que desear. Los bocadillos se preparan con panes congelados, lo que les da un aspecto y textura extraña y poco apetecible. Además, la calidad de los ingredientes es cuestionable, especialmente el pollo, que parece más un chicle duro que pollo sin más. El ambiente en la cafetería tampoco es el adecuado, con un olor que deja mucho que desear y una falta de limpieza.
Es evidente que se necesita una reforma urgente en este centro. No puedo recomendar a nadie que estudie aquí, ya que mi experiencia ha sido completamente negativa y lamentablemente sé que hay más personas con situaciones similares y no solo de FP y con otros profesores.
Mucha gente hemos hablado y estamos de acuerdo que no podemos esperar más y cambiarnos de centro cuanto antes.